Historia
La primera
vez que se utilizaron a los animales en terapia
fue en Inglaterra, en el Retreat de York, fundado
en 1792 por la "Society of Friends". Desde
su fundación el Dr. William Tuke- pionero
en el tratamiento de enfermos mentales sin métodos
coercitivos- intuyó que los animales podían
propiciar valores humanos en los enfermos de tipo
emocional, aprendiendo autocontrol mediante refuerzo
positivo.
Posteriormente, en 1867, los animales de compañía
intervinieron en el tratamiento de epilépticos
en Bethel (Biefeld, Alemania). Hoy en día
es un sanatorio que atiende a 5000 pacientes aquejados
de trastornos físicos y mentales, donde los
animales forman parte activa del tratamiento, y
en el que cuidarlos forma parte importante del programa.
En 1944, la Cruz Roja Americana
organizó -en el Centro para Convalecientes
del Ejército del Aire, en Nueva York (Army
Air Force Convalescent Center)- el primer programa
terapéutico de rehabilitación de los
aviadores.
Pero, es gracias a Gingles, el perro del Dr.Boris
M. Levinson, que hoy en día podemos disfrutar
de la Terapia Asistida por Animales. El descubrimiento
ocurrió en 1953 y aconteció de la
siguiente manera:
"Una mañana temprano,
Gingles estaba echado a mis pies en mi despacho
mientras yo escribía, cuando sonó
el timbre de la puerta. A Gingles no le estaba permitido
entrar a la consulta mientras yo atendía
a mis pacientes, pero ese día no esperaba
ninguna sino hasta varias horas después.
El me siguió hasta la puerta donde recibimos
a una madre y a su hijo muy alterados. El niño
había pasado ya un largo proceso terapéutico
sin éxito. Le habían prescrito la
hospitalización.
A mí, me visitaban
para que emitiera mi diagnóstico y decidiera
si admitía como paciente al chico, que mostraba
síntomas de retraimiento creciente. Mientras
yo saludaba a la madre, Gingles corrió hacia
el chico y empezó a lamerle. Ante mi sorpresa,
el muchacho no se asustó sino que abrazó
al perro y comenzó a acariciarlo, la madre
intentó separarlos pero le hice señas
de que los dejara. Antes del final de la entrevista,
el chico expresó su deseo de volver a jugar
con el perro. Con unos auspicios tan prometedores
comenzó el tratamiento de Johnny.
Durante varias sesiones jugó
con el perro, aparentemente ajeno a mi presencia.
Sin embargo mantuvimos muchas conversaciones durante
las cuales estaba tan absorto con el perro que parecía
no escucharme, aunque sus respuestas eran coherentes.
Finalmente, parte del afecto que sentía por
el perro recayó sobre mí y fui conscientemente
incluido en el juego. Lentamente logramos una fuerte
compenetración que posibilitó mi trabajo
para resolver los problemas del niño. Parte
del mérito de la rehabilitación hay
que dársela a Gingles, que fue un co-terapeuta
muy entusiasta".
En su libro titulado "Psicoterapia
Infantil Asistida Por Animales" relata las
experiencias vividas junto a su perro y pacientes
introvertidos que perdían todas sus inhibiciones
y miedos gracias a la presencia del can en el consultorio,
ya que éste favorecía la comunicación
entre el psiquiatra y sus pacientes.
En 1966, Erling Stordahl,
músico ciego, fundó el centro Beitostolen,
en Noruega, para la rehabilitación de invidentes
y minusválidos. Los perros y caballos intervinieron
en el programa para animar a los pacientes a hacer
ejercicio. Muchos de ellos aprendieron a esquiar,
montar a caballo y a disfrutar de una vida más
normal que incluyera una cierta actividad deportiva |